sábado, 26 de diciembre de 2015

¡Hola, mi querido lector! Hoy quiero contarte la experiencia tan gratificante que viví el pasado 6 de diciembre cuando asistí a un evento llamado Ilumina que fue efectuado en el estacionamiento del Coliseo de Yucatán.
Liberando los deseos.

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El primer globo elevándose.
Mi amiga Samantha y yo asistimos a este evento tratando de distraernos ya que los problemas no se cansaban de tocar a nuestra puerta. Debo decirte que en un principio yo no me sentía animada incluso cuando había sido mi idea asistir y era una ocasión que había esperado con mucha ilusión.
    Este evento consistía en observar el espectáculo de una escuela de baile y soltar globos de Cantoya. Cuando me enteré sobre sobre Ilumina no tenía ni idea de que desearía al soltar mi globo de Cantoya y es que me sentía tan plena y feliz que no había nada que creyera digno de desear. 
El cielo llenándose de globos de cantoya.
    
    Verás, creo que cuando deseas algo es porque hay un vacío en ti que necesitas llenar, es diferente tener aspiraciones a tener deseos, en cada ocasión en que puedes pedir uno de estos estás pidiendo algo que sabes que no puedes tener o al menos, algo que no puedes obtener de fácilmente. Y es que cuando sientes que tu vida está completa y llena de felicidad, si se te cae una pestaña no sientes la necesidad de pedir un deseo; si tu cumpleaños lo celebras con las personas que amas, al apagar las velas del pastel no podrás pedir más que la permanencia de tus seres queridos en tu vida; si al terminar el año a pesar de las malas experiencias sientes que eres feliz, te harás propósitos para el año que comienza y no pedirás deseos.
Los pequeños en el escenario.
  
    Una de las cosas que prueban lo que trato de decir, es escuchar los deseos de los niños; nadie mejor que los pequeños para demostrar que uno puede ser feliz con lo que tenga. Durante el evento Ilumina subieron niños al escenario a compartir cuál era su deseo, pidieron juguetes, perros, gatos y hasta unicornios; los niños no piden más que simplicidad y cariño. Pero, déjame decirte, mi querido lector, que hubo un niño que pidió la paz mundial ya que estaba al tanto de la guerra en otros países; escuchar eso de la boca de un niño es esperanzador porque hay quien cree que es posible pero también es desgarrador porque el azote de la violencia destruye el mundo perfecto en el que los niños viven.

    El cielo poco a poco se llenó de luz conforme la gente iba soltando su globo y pidiendo su deseo. La lluvia impidió que el globo de Sam subiera y que el mío siquiera se encendiera pero eso no nos privó del espectáculo tan maravilloso de ver los deseos elevarse en el cielo. Cuando llegué al evento me sentía tristemente vacía pero al salir de ahí después de pedir mi deseo sentí que algo cambió. Y es que precisamente porque los deseos se generan en nuestra mente cuando nos falta algo, es que traen con ellos fe en tiempos de dolor, calor en tiempos de soledad, paz en tiempos de desesperación. Desear nos da esperanza de obtener aquello que nos hace falta y no hay nada más gratificante que ver nuestros deseos hacerse realidad.

Sam al lado de su globo.


domingo, 23 de agosto de 2015



Cuando los humanos se comportan de una manera que no es socialmente aceptable e infringen una ley, se ven privados de su libertad (esto sin tomar en cuenta la corrupción y la impunidad); pero no existe una razón por la que pueda ser correcto privar a un animal de su libertad.
   Este viernes fui a un parque-zoológico y la experiencia de ver una jirafa tan cerca me fue muy grata pero eso no me quita el pensamiento de que los animales no deberían vivir en cautiverio.
   De todas formas, aproveche la oportunidad para fotografiar a este magnifico animal y hoy comparto algunas de las tomas que realicé contigo.





    
    
















sábado, 20 de junio de 2015

En mi lectura de la novela La hija del Caníbal de Rosa Montero me he encontrado esta cita que me ha gustado mucho:
" ... la primera fase de amor consiste justo en eso... resumiendo: en conseguir lo imposible, inventarse lo posible y ser, sobre todo, lo que una no es. Porque la primera fase del amor no la vives tú, sino tu doble, esa enajenada en la que te conviertes."

En este punto de mi existencia, no puede haber frase más acertada que esta, ya que me encuentro haciendo cosas que nunca creí que haría, como prepararle el desayuno a alguien más.
Quiero que sepas, mi querido lector, que a mí eso de cocinar no se me da. No hay nada que aborrezca más que tener que preparar la comida, incluso ahora que vivo sola y nadie más lo hará por mí, siempre busco la manera de evitarlo. Mis magníficos platillos de desayuno incluyen pan con café, cereal con leche, huevos estrellados y quesadillas. Por eso me percaté de que no era yo, sino mi doble quien preparaba hot cakes para alguien más con la única intención de verle feliz y que he entrado en la primera fase de ese proceso que tanto temía experimentar.